lunes, 15 de diciembre de 2014

Sobre cómo escribir un poema

Para comenzar a escribir quítese los pelos de la lengua, debe entender que uno escribe lo que habla.

Córtese las uñas, afine la garganta, lávese las manos, quítese las sandalias -una hoja es un lugar sagrado-, inspírese.
  
Antes de escribir ponga en orden su testamento, hay quienes mueren en el intento.

Cuente hasta diez. Si la musa no aparece salga a caminar un poco, busque el edificio más alto y arrójese del último piso; sentirá que la inspiración le llega con el viento húmedo de la tarde.

Cuando comience su poema no hable de sí mismo, la punta de su lápiz se quebrará como la pata de la paloma.

No comience con adverbios ni palabras cursis; sobre todo sin palabras cursis. Escriba sobre cosas serias, escriba cosas de interés social, no importa que sean mentiras, como en las noticias.

No escriba que el corazón le duele o que está enamorado; escriba cosas serias.

Escriba cosas que le quiten el sueño a la gente; insomnio, por ejemplo.

Sea su mejor crítico, si no es lo demasiado inteligente nunca escriba lo que piense, se lo digo con franqueza; duele.
  
Terminado su poema recítelo en voz alta a mitad de una iglesia durante la consagración, aproveche la música de las campanillas, si le aplauden sirve.


No me haga caso, escriba lo que sienta y lo más importante, lo que le pegue la gana.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario